27 de febrer de 2015

[DIY] Cómo transformar unas antiguas sillas recuperando su historia


Cuando Nati contactó con nosotros la primera vez, el encargo parecía simple: decapar unas sillas lacadas en rojo y recuperar la madera original. Pero el vínculo emocional con esas sillas, que eran de su madre y en la que se habían sentado ella y sus hermanas toda la vida, hizo que el proyecto creciera solo... Las sillas se compraron hace 40 años en El Corte Inglés y eran blancas, pero decidieron lacarlas en rojo. Ahora, con los años, la pintura estaba desconcahada y no encajaba con la nueva decoración, así que pintarlas en blanco, dejando zonas con madera a la vista fue un proceso que implicaba ir retrocediendo en el tiempo hasta el origen, pero conservando partes de su historia... 



Así eran las sillas de la madre de Nati... Un poco desencoladas, con la pintura desconchada, pero muy bien conservadas. El proceso de decaparlas fue muy duro, por las capas y capas de rojo que tenían...





En general, conseguimos recuperar la madera en todas las zonas, pero en algunos puntos el rojo había penetrado en el poro de la madera, así que se quedaron para formar parte de su nuevo look. 




Las encolamos, arreglamos grietas y desperfectos, lijamos y limpiamos bien...



Nati optó por oscurecer un poco la madera, demasiado clara en haya natural, así que la teñimos con un nogal suave en barniz al agua ecológico. El diseño de patas y respaldo en madera y el resto en blanco también fue idea de ella y nosotros nos enamoramos de la idea desde el primer momento!



Como no las queríamos oscurecer más, las siguientes capas de barniz fueron en transparente y además en acabado mate, para conseguir un aspecto de madera natural cruda. 





Dejamos secar la última capa de barniz 24horas y procedimos a tapar perfectamente las zonas que no iban pintadas de blanco, aplicando la cinta con mucho cuidado para que no quedara ninguna zona levantada por donde pudiera pasar la pintura... Y le dimos una capa de imprimación.

Cuando la imprimación estaba seca al tacto, llevamos las sillas a un taller sucio, donde creamos una atmósfera libre de corrientes y polvo, para poder aplicar la pintura con pistola. Fuimos aplicando capas muy finas, sin centrarnos en ningún punto para no crear zonas de piel de naranja o con goteos. Para conseguir el acabado que nos gustaba le dimos 4 capas aproximadamente.










Y este fue el resultado... Toda una declaración de amor hacia su madre y sus hermanas el querer recuperar su historia y las emociones que las acompañan para su nueva casa... ¿No te parecen todo poesía? Si quieres aprender más sobre cómo transformar piezas, puedes apuntarte a nuestros cursos y talleres, pero si lo que quieres es dejarlo en nuestras manos, ponte en contacto con nosotros! Feliz fin de semana!!!

8 comentaris:

  1. ¡Preciosas! Menudo cambio y que trabajo tan minucioso. Además me encanta el diseño de las sillas...y pensar que hace años mi madre se deshizo de cuatro igualitas, me entran ganas de llorar ;) Bss. Bea

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    1. Jajaja!!! Eso nos ha pasado a todos... Cuántas cosas se han tirado que hoy nos encantaría tener ;)!!!

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  2. Geniales!!!! Para decapar.no.utilizáis productos químicos??

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    1. Hola Emérita! Sí, según la zona usamos decapante en gel, y en otras el decapador... Pero tenía tantas capas y tan bien adheridas que fue muy lento y difícil...

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  3. Menudo cambio! Han quedado preciosas. Yo tengo en casa una similar encontrada en la basura y que conseguimos restaurar, aunque no con tanto acierto, también quedó muy natural.

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    1. Muchísimas gracias!!! No hace mucha ilusión que te hayan gustado ^_^!!!

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  4. ¡¡Pero qué belleza!! La forma de las sillas ya es bonita, pero el acabado ¡es genial! Me encanta!!

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