8 de maig de 2014

Les Topettes: una fiesta para los sentidos


En Semana Santa nos regalamos una escapada a Barcelona (lo sé, la tenemos a 50min, pero es que lo más lejos que salimos del taller es para pasear a los perros)... Y llevábamos nuestra lista de imprescindibles, que os iremos enseñando... Uno de ellos era, por supuesto, Les Topettes... La primera vez que vimos imágenes de su interiorismo, nos pareció un lugar mágico, y ya lo creo que lo es... Oriol y Lucía son una joven pareja que dio un vuelco a sus vidas profesionales, como nosotros, e hicieron de su afición por los aromas de autor, su apuesta profesional... 

El primer impacto es descubrir la belleza del interior, una luz blanca lo inunda todo y, como en una sala de exposiciones, nos resalta cada una de las piezas de su colección: perfumes y jabones de autor, con el pakaging más bonito que os podáis imaginar. Con la vista inundada de belleza e inspiración, pasamos al tacto: desde el frío suelo de tramas de mármol, a los azulejos blancos, pasando por las estanterías pintadas a mano y las piezas "viejunas" que le dan esa personalidad tan fuerte y cálida a la vez. 









El oído queda seducido por la música de fondo que suena, con muy buen gusto (en esta ocasión jazz de vanguardia), y escogida sin ninguna pretensión. Se trata de una pequeña boutique donde miman a su público y donde ofrecen un trato de proximidad, te asesoran y se agradece muchísimo. Y uno de los sonidos más alegres que oímos fue la respiración de Kiku, el tercer miembro de la familia, contento porque le miramos como si le conociéramos de toda la vida y porque le saludamos con entusiasmo.





Ahora me diréis que lo del gusto os lo voy a meter con calzador, y es que aquí no comimos nada, pero sí os podemos asegurar que el buen gusto se nota: cuando los emprendedores consiguen trasladar su esencia a aquello que ofrecen, cuando su tienda o su propuesta es simplemente una extensión de si mismos, todo fluye de forma natural y todo es coherente y único. Lucía y Oriol han dejado su huella indeleble en cada detalle, en cada producto escogido, en la cuidada decoración (seguro que de la mano de Oriol, que estudió interiorismo)... 










Y el sentido más obvio, el del olfato, empieza en el momento de descubrir y escoger alguno de los productos, así que destapen y huelan, porque no saldrán de allí sin algo en sus manos ;)

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